¿Qué ocurre cuando descansamos utilizando todos nuestros sentidos?

¿Qué ocurre cuando descansamos utilizando todos nuestros sentidos?
Cuando pensamos en descansar, normalmente imaginamos cerrar los ojos, sentarnos o acostarnos y dejar de hacer alguna actividad.
Pero el descanso también puede experimentarse de otra manera: cambiando los estímulos que reciben nuestros sentidos.
La vista, el oído, el tacto, la temperatura, la respiración y la percepción corporal pueden participar en una experiencia de descanso más consciente.
El cuerpo no deja de percibir
Aunque cerremos los ojos, seguimos recibiendo información.
Escuchamos sonidos, sentimos la temperatura, percibimos el contacto de nuestro cuerpo con una superficie y notamos nuestra respiración. El problema no es que dejemos de recibir estímulos. Muchas veces simplemente estamos expuestos a demasiados estímulos relacionados con la actividad cotidiana.
Pantallas, conversaciones, pendientes, ruido, desplazamientos y tareas mantienen nuestra atención ocupada.
Por eso, cambiar esos estímulos puede modificar nuestra experiencia del momento.
¿Qué sucede cuando involucramos varios sentidos?
Imagina una pausa en la que disminuyes la luz, escuchas música tranquila, percibes una temperatura agradable, recibes un contacto corporal suave y diriges tu atención hacia la respiración.
No estás simplemente “sin hacer nada”.
Estás viviendo una experiencia diferente.
Cada sentido aporta información y, al mismo tiempo, nuestra atención puede dejar de estar concentrada en las obligaciones del día.
El descanso se convierte entonces en una experiencia.
La temperatura también comunica
El calor es otro estímulo que podemos percibir de manera consciente.
Una temperatura agradable puede convertirse en parte de un momento de pausa, especialmente cuando se combina con otros elementos como respiración, relajación y percepción corporal.
Lo importante no es solamente el estímulo aislado, sino cómo se integra dentro de la experiencia.
Respirar también puede formar parte del descanso
Durante una jornada ocupada, la respiración puede pasar completamente desapercibida.
Una pausa permite volver a observarla. Sin necesidad de complicarla, podemos simplemente disminuir el ritmo, prestar atención al movimiento de la respiración y permitir que nuestra atención permanezca unos momentos en el cuerpo.
Esto transforma una función automática en un elemento consciente de la experiencia.
Descansar puede ser cambiar de experiencia
Quizá por eso descansar no siempre significa permanecer inmóvil.
A veces significa pasar de una experiencia llena de estímulos de trabajo a otra con estímulos diferentes:
menos exigencia, más percepción.
Vista, oído, tacto, temperatura, respiración y movimiento pueden formar parte de ese cambio.
Esta es precisamente una de las ideas que pueden encontrarse detrás de una experiencia multisensorial de bienestar como REVIONE HB: no depender de un solo estímulo, sino integrar diferentes elementos dentro de una misma experiencia de pausa y relajación.
Una pregunta para terminar
La próxima vez que necesites descansar, en lugar de preguntarte solamente:
“¿Qué puedo dejar de hacer?”
prueba preguntarte:
“¿Qué experiencia diferente puedo darle ahora a mis sentidos?”
Quizá descubras que descansar no consiste únicamente en hacer menos.
También puede consistir en percibir de otra manera.
Una pausa. Nuevos estímulos. Una experiencia diferente.
Disfruta de una experiencia multisensorial única.





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